Final del Campeonato Mundial ARC 2026

El círculo se completa: la World ARC 2026 corona a sus navegantes. Las velas finalmente se arriaron en Rodney Bay, Santa Lucía. Ayer, 18 de abril de 2026, marcó el final triunfal de la World ARC 2025-26. Después de 15 meses y 26 000 millas náuticas, estos intrépidos marineros completaron la circunnavegación definitiva, transformándose de navegantes costeros en navegantes de clase mundial.
Si bien una nueva flota (la World ARC 2026-27 ) ya está en marcha y navegando por el Pacífico rumbo a Australia, este fin de semana todas las miradas estaban puestas en los héroes que regresaban tras haber completado su travesía.

Una odisea global: El camino hacia la meta. Antes de que se rociara champán en Santa Lucía, la flota 2025-26 conquistó las aguas más legendarias y remotas del mundo. Sus cuadernos de bitácora están ahora repletos de recuerdos de:

Las Galápagos y el Pacífico: Al principio de su viaje, navegaron por las "Islas Encantadas" junto a fauna prehistórica antes de las largas extensiones de aguas azules hacia Bora Bora y Vanuatu . La Gran Barrera de Coral: Un punto culminante a mitad del viaje en Australia , donde la flota pasó semanas explorando el sistema de coral más grande del mundo. El sprint del Océano Índico: Parada en las aisladas Islas Cocos (Keeling) y las exuberantes costas con aroma a especias de Mauricio antes de abordar el extremo sur de África. La travesía del Atlántico Sur: Rodeando el Cabo de Buena Esperanza y haciendo escala en el puesto avanzado histórico de Santa Elena , la flota hizo su último recorrido a través de los vientos alisios para regresar a aguas del Caribe. El gran final en Rodney Bay La llegada a Santa Lucía no fue nada tranquila. La flota fue recibida por un coro de sirenas de niebla y vítores al atracar en la Marina IGY Rodney Bay .

La gran ceremonia de entrega de premios de ayer fue una noche de gran alegría y profunda reflexión. Entre actuaciones locales de percusión con tambores metálicos y un gran banquete caribeño, se entregaron premios no solo a la velocidad, sino también a la camaradería y la resiliencia que definieron la temporada. Para muchos, el momento culminante no fue un trofeo, sino el último brindis al atardecer en el muelle, compartiendo una última historia con los amigos que se convirtieron en familia a través de tres océanos.